Hoy he pasado mi último día en Talita, han sido casi cinco semanas que se han ido sin apenas darme cuenta. Durante estas cinco semanas he vivido experiencias muy intensas y algunas muy difíciles, he visto paisajes que me dejaban sin palabras y he conocido personas maravillosas e increíbles que han conseguido que vuelva a España completamente enamorada de este rinconcito de Guatemala.
Hoy me he levantado más temprano, quería disfrutar al máximo este día, que no ha podido empezar mejor, al terminar el desayuno las dos hermanas que estaban conmigo me han regalado de parte de toda la comunidad un traje de cobanera , el traje típico de Cobán y se han empeñado en ponérmelo ellas mismas, dicen que tenían que vestir a su hija adoptiva y muertas de risa las tres me han vestido y me han peinado como una auténtica cobanera, pero lo más divertido ha sido la reacción de las niñas cuando me han visto, están contentísimas de verme vestida igual que ellas.
En cuanto acabe de escribir esta entrada iré a hacer la maleta que vuelve mucho más cargada de lo que vino, vuelve cargada de vivencias preciosas, de muchisimo cariño, de grandes muestras de generosidad, humanidad, solidaridad y hospitalidad, de nombres y caras de niños y niñas, de abrazos, besos, caricias, miradas de complicidad, canciones y juegos, confesiones y momentos compartidos, esfuerzo y trabajo pero sobre todo vuelve cargada de alegría, alegría por sentirme tan querida, tan en casa, tan en familia, por haber podido poner mi pequeñísimo granito de arena en este precioso proyecto, porque me llevo mucho más de lo que dejo, porque siento que ya formo parte de Talita, alegria por haber elegido este proyecto entre todos, porque siento que es aquí exactamente donde debía estar.
Me gustaría que estas palabras de despedida sean un pequeño homenaje a todas las personas que luchan dia tras dia por salir adelante en Guatemala, pero sobre todo me gustaria dirigirlas a todas las mujeres que he conocido, mujeres fuertes, valientes, incansables, decididas, inteligentes y generosas que me han demostrado tanto de una forma tan sencilla y han hecho que me sienta más orgullosa de ser mujer de lo que nunca me había sentido.
Na kat waj xch'och'el junelik raxjub'in
Destino Guatemala
viernes, 15 de agosto de 2014
jueves, 14 de agosto de 2014
Capacitación
Después de pasar varias semanas visitando las aldeas para observar a los educadores y los aspectos que se debería reforzar en su trabajo, ayer empezó lo que ellos llaman la capacitación, tres veces al año acuden a Talita los diez educadores de cada una de las cinco aldeas acompañados por alguno de sus hijos y durante dos días reciben formación sobre algunos temas con el fin de reforzar y mejorar su trabajo en los centros.
En esta ocasión me pidieron que me encargara de dicha formación durante la primera jornada y ayer pasé el día con los 50 educadores, o como aquí los llaman facilitadores, tratando de enseñarles todo lo que sé sobre técnicas de animación, juegos, dinámicas, danzas, canciones... Para preparar la jornada de ayer tuve que recurrir a mis dias como monitora, como madre y sobre todo como maestra de infantil pero todo salió muy bien.
Los educadores son, exceptuando dos hombres, madres de familia de las aldeas muchas de ellas analfabetas que quieren para sus hijos una vida mejor que la que ellas han tenido y realizan un gran esfuerzo, en todos los sentidos, para conseguirlo, luchan contra las personas de sus aldeas porque les acusan de abandonar sus obligaciones familiares para trabajar con los niños en los centros, cosa que ven del todo innecesario. Luchan contra su propia ignorancia, es muy triste ver a estas mujeres firmando con su huella dactilar para después sentarse a trabajar con los niños toda la tarde, por eso en todas las sesiones hay dos educadores y se intenta que al menos uno de ellos sepa leer y luchan sobre todo contra el pobre concepto que tienen de sí mismos aunque en toda esta lucha cuentan siempre con el apoyo de Talita. Por eso ayer fue un dia tan especial, aunque me conocían de mis visitas a las aldeas al principio se mostraron tímidos y llenos de vergüenza para jugar o cantar conmigo, nadie quería participar, pero cuando se hicieron las cinco de la tarde y acabó la jornada lo único que todos me decían era " seño más" .
Cantamos, jugamos, bailamos y nos reímos muchísimo, pasamos juntos un día muy, muy divertido.
Talita proporciona alojamiento y comida a todos los educadores y sus hijos durante los dos días, cualquier intento de mejora en Guatemala supone un grandísimo esfuerzo por parte de su gente, afortunadamente en las aldeas de Carchá cuentan con la ayuda y el apoyo de ésta institución y todas las grandes personas que la forman.
En esta ocasión me pidieron que me encargara de dicha formación durante la primera jornada y ayer pasé el día con los 50 educadores, o como aquí los llaman facilitadores, tratando de enseñarles todo lo que sé sobre técnicas de animación, juegos, dinámicas, danzas, canciones... Para preparar la jornada de ayer tuve que recurrir a mis dias como monitora, como madre y sobre todo como maestra de infantil pero todo salió muy bien.
Los educadores son, exceptuando dos hombres, madres de familia de las aldeas muchas de ellas analfabetas que quieren para sus hijos una vida mejor que la que ellas han tenido y realizan un gran esfuerzo, en todos los sentidos, para conseguirlo, luchan contra las personas de sus aldeas porque les acusan de abandonar sus obligaciones familiares para trabajar con los niños en los centros, cosa que ven del todo innecesario. Luchan contra su propia ignorancia, es muy triste ver a estas mujeres firmando con su huella dactilar para después sentarse a trabajar con los niños toda la tarde, por eso en todas las sesiones hay dos educadores y se intenta que al menos uno de ellos sepa leer y luchan sobre todo contra el pobre concepto que tienen de sí mismos aunque en toda esta lucha cuentan siempre con el apoyo de Talita. Por eso ayer fue un dia tan especial, aunque me conocían de mis visitas a las aldeas al principio se mostraron tímidos y llenos de vergüenza para jugar o cantar conmigo, nadie quería participar, pero cuando se hicieron las cinco de la tarde y acabó la jornada lo único que todos me decían era " seño más" .
Cantamos, jugamos, bailamos y nos reímos muchísimo, pasamos juntos un día muy, muy divertido.
Talita proporciona alojamiento y comida a todos los educadores y sus hijos durante los dos días, cualquier intento de mejora en Guatemala supone un grandísimo esfuerzo por parte de su gente, afortunadamente en las aldeas de Carchá cuentan con la ayuda y el apoyo de ésta institución y todas las grandes personas que la forman.
lunes, 11 de agosto de 2014
Chikixji con las chicas de magisterio
Hoy he visitado de nuevo Chiquixji pero esta vez con las chicas de magisterio, cuando hemos llegado había un montón de niños esperándonos, las chicas han hecho dos grupos, mayores y pequeños y han puesto en práctica todo lo que preparamos el jueves.
Cuando han terminado los juegos y las canciones todos nos hemos pintado la cara, los niños y las niñas estaban entusiasmados, durante la mañana y con la hospitalidad que les caracteriza nos han preparado almuerzo y comida.
Mientras nosotros jugabamos y las mamás cocinaban los papás han pasado toda la mañana cortando leña para la iglesia, es un trabajo comunitario que realizan un sábado cada dos meses.
Ha sido una manera diferente pero muy bonita de pasar la mañana acompañadas de las familias.
Cuando han terminado los juegos y las canciones todos nos hemos pintado la cara, los niños y las niñas estaban entusiasmados, durante la mañana y con la hospitalidad que les caracteriza nos han preparado almuerzo y comida.
Mientras nosotros jugabamos y las mamás cocinaban los papás han pasado toda la mañana cortando leña para la iglesia, es un trabajo comunitario que realizan un sábado cada dos meses.
Ha sido una manera diferente pero muy bonita de pasar la mañana acompañadas de las familias.
Sechactí
Este fin de semana lo he pasado en Sechactí y por primera vez desde que llegué a Guatemala tengo que reconocer que las emociones me han desbordado. Pasamos toda la tarde del sábado de viaje y ayer temprano salimos en busca de unos niños enfermos que no conseguimos encontrar, para aprovechar el viaje entramos a visitar a Elubia, es una mujer de 28 años que sufre desnutrición muy grave desde hace unos años aunque su salud ha empeorado estos últimos días, solo entrar en esa casa ya ha provocado que el corazón me diera un vuelco pero ver a Enubia en su cama ha sido muy doloroso, con una tristeza tan profunda en su mirada y pudiendo adivinar unas piernas tal delgadas a través de la colcha que posiblemente no podrían sujetarla aunque pudiese mantenerse en pie. Por los síntomas que desbribieron posiblemente Elubia añada la malaria a su desnutrición.
Pero no estaba sola, con ella estaba Andrea, una niña preciosa de 6 años que empezó a tener los mismos síntomas que su tía hace dos días.
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