lunes, 11 de agosto de 2014

Sechactí

Este fin de semana lo he pasado en Sechactí y por primera vez desde que llegué a Guatemala tengo que reconocer que las emociones me han desbordado. Pasamos toda la tarde del sábado de viaje y ayer temprano salimos en busca de unos niños enfermos que no conseguimos encontrar, para aprovechar el viaje entramos a visitar a Elubia, es una mujer de 28 años que sufre desnutrición muy grave desde hace unos años aunque su salud ha empeorado estos últimos días, solo entrar en esa casa ya ha provocado que el corazón me diera un vuelco pero ver a Enubia en su cama ha sido muy doloroso, con una tristeza tan profunda en su mirada y pudiendo adivinar unas piernas tal delgadas a través de la colcha que posiblemente no podrían sujetarla aunque pudiese mantenerse en pie. Por los síntomas que desbribieron posiblemente Elubia añada la malaria a su desnutrición.
Pero no estaba sola, con ella estaba Andrea, una niña preciosa de 6 años que empezó a tener los mismos síntomas que su tía hace dos días.
No les alcanza el dinero para comida, ni para medicinas, ni para poner suelo en su casa o tener agua potable y como esta hay muchas familias más cuyo único delito es haber nacido pobres en Guatemala.















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