Después de pasar varias semanas visitando las aldeas para observar a los educadores y los aspectos que se debería reforzar en su trabajo, ayer empezó lo que ellos llaman la capacitación, tres veces al año acuden a Talita los diez educadores de cada una de las cinco aldeas acompañados por alguno de sus hijos y durante dos días reciben formación sobre algunos temas con el fin de reforzar y mejorar su trabajo en los centros.
En esta ocasión me pidieron que me encargara de dicha formación durante la primera jornada y ayer pasé el día con los 50 educadores, o como aquí los llaman facilitadores, tratando de enseñarles todo lo que sé sobre técnicas de animación, juegos, dinámicas, danzas, canciones... Para preparar la jornada de ayer tuve que recurrir a mis dias como monitora, como madre y sobre todo como maestra de infantil pero todo salió muy bien.
Los educadores son, exceptuando dos hombres, madres de familia de las aldeas muchas de ellas analfabetas que quieren para sus hijos una vida mejor que la que ellas han tenido y realizan un gran esfuerzo, en todos los sentidos, para conseguirlo, luchan contra las personas de sus aldeas porque les acusan de abandonar sus obligaciones familiares para trabajar con los niños en los centros, cosa que ven del todo innecesario. Luchan contra su propia ignorancia, es muy triste ver a estas mujeres firmando con su huella dactilar para después sentarse a trabajar con los niños toda la tarde, por eso en todas las sesiones hay dos educadores y se intenta que al menos uno de ellos sepa leer y luchan sobre todo contra el pobre concepto que tienen de sí mismos aunque en toda esta lucha cuentan siempre con el apoyo de Talita. Por eso ayer fue un dia tan especial, aunque me conocían de mis visitas a las aldeas al principio se mostraron tímidos y llenos de vergüenza para jugar o cantar conmigo, nadie quería participar, pero cuando se hicieron las cinco de la tarde y acabó la jornada lo único que todos me decían era " seño más" .
Cantamos, jugamos, bailamos y nos reímos muchísimo, pasamos juntos un día muy, muy divertido.
Talita proporciona alojamiento y comida a todos los educadores y sus hijos durante los dos días, cualquier intento de mejora en Guatemala supone un grandísimo esfuerzo por parte de su gente, afortunadamente en las aldeas de Carchá cuentan con la ayuda y el apoyo de ésta institución y todas las grandes personas que la forman.
















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