jueves, 7 de agosto de 2014

Chicucay


Ayer visitamos una aldea en la que todavía no había estado, Chicucay, antes de llegar al centro fuimos a visitar a una mamá de la aldea que tuvo una nenita la pasada semana, es una niña preciosa a la que encontré en la cama junto a su madre. Una vez más quedé impresionada al ver las condiciones de pobreza en las que viven las familias de esta zona rural.   Me recibieron dos niños pequeños, uno de ellos descalzo cuidaba a la otra más pequeñita mientra su madre en cama se recuperaba de un parto muy complicado y peligroso, después de casi un mes en Guatemala todavía me cuesta un gran esfuerzo retener las lágrimas ante éstas imágenes,  no se si alguien puede llegar a acostumbrarse a algo así.
La otra cara de la moneda, los niños del centro,  con sus sonrisas, abrazos y besos,  con sus ganas de jugar y cantar conmigo,  con los empujones que se dan para sentarse a mi lado o darme la mano, por un ratito consiguieron que olvidase lo que había visto y sentido solo una horita antes, solo espero haber conseguido que también ellos por un ratito olvidaran las obligaciones que tienen en sus casas para ser y comportarse como lo que realmente son, niños.






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