ACTO DE ENVÍO
Ayer, 9 de julio, se celebró en la Parroquia Mª Auxiliadora el "Acto de envío" con el que enpieza oficialmente mi voluntariado, fue una celebración sencilla pero muy especial en la que me sentí arropada y querida como nunca. Gracias a todos por estar a mi lado en un momento tan especial.
...y ésta fue mi aportación a un acto tan emotivo...
Había una vez una maestra de escuela,
pero no de una escuela cualquiera, era una escuela muy especial y,
¿qué la hacía tan especial? pues que estaba llena de color, de
vida y de alegría pero sobre todo estaba llena de personas muy especiales
Un día a final
de curso, cuando los niños ya se habían ido de vacaciones la
maestra que empezó a recoger la clase para prepararla para el curso
siguiente, encontró unos dibujos que habían hecho antes de irse,
les había pedido que dibujaran a sus compañeros acompañados de
ella, de su maestra, pasó un dibujo tras otro cuando algo llamó su
atención, todos coincidían en dos cosas, habían pintado su pelo de
color rojo y le habían dibujado en la cara una gran sonrisa.
Empezó a fijarse más detenidamente y se dio cuenta de que no solo
habían dibujado aquella sonrisa en su cara sino también en la de
ellos.
La maestra corrió a buscar dibujos de
cursos anteriores, los tenía todos guardados, empezó a mirarlos y
en todos se repetían las mismas caras felices, entonces algo dentro
de ella empezó a despertar, poco a poco iba notando unas
hormiguitas en su estómago que la hacían sentirse muy inquieta,
como si tuviera que hacer algo aunque todavía no sabía muy bien el
qué.
Guardo los dibujos, terminó de
recoger, cerró la clase con llave y se fue a casa, pero las
hormiguitas seguían bailando en su estómago, algo de repente había
empezado a crecer dentro de ella, algo muy bonito que sin embargo le
hacía sentir unas enormes ganas de llorar.
Durante las vacaciones pensó mucho en
sus niños, en todos los momentos que había vivido con ellos pero
sobre todo no podía apartar de su cabeza aquellas caritas felices,
la maestra se sentía un poco triste porque el curso siguiente
cambiaba de niños y aunque seguirían en el mismo colegio y los
vería crecer ya no estarían todos los días a su lado, entonces
empezó a pensar en los niños que iban a entrar a su clase el curso
siguiente, cómo serían y pensó que seguramente alguno de esos
niños nuevos necesitaría que alguien dibujara una sonrisa en su
carita y a ella le encantaba dibujar sonrisas, eso la animó un poco
pero las hormiguitas no dejaban de bailar en su estómago.
En la cabeza de la maestra, que nunca
dejaba de pensar empezó a crecer una idea, quería dibujar muchas
sonrisas en las caritas de muchos niños pero por qué hacerlo solo
con los niños que estaban cerca, en su barrio, en su ciudad por qué
no hacerlo también con niños que vivían lejos de ella y entonces
tomó una decisión, se iría a buscar más niños que necesitasen
que alguien dibujara sonrisas en sus caras, iría todo lo lejos que
fuese necesario, así que preparó una mochila y la cargó de
ilusión, cariño y mucha alegría y se fue en busca de otros niños
para intentar dibujar sonrisas en su caras y cuando tomó está
decisión notó como en su estómago las hormiguitas habían dejado
de bailar.


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