jueves, 10 de julio de 2014

  ACTO DE ENVÍO

Ayer, 9 de julio, se celebró en la Parroquia Mª Auxiliadora el "Acto de envío" con el que enpieza oficialmente mi voluntariado, fue una celebración sencilla pero muy especial en la que me sentí arropada y querida como nunca.  Gracias a todos por estar a mi lado en un momento tan especial.






...y ésta fue mi aportación a un acto tan emotivo...

Había una vez una maestra de escuela, pero no de una escuela cualquiera, era una escuela muy especial y, ¿qué la hacía tan especial? pues que estaba llena de color, de vida y de alegría pero sobre todo estaba llena de personas muy especiales

Un día a final de curso, cuando los niños ya se habían ido de vacaciones la maestra que empezó a recoger la clase para prepararla para el curso siguiente, encontró unos dibujos que habían hecho antes de irse, les había pedido que dibujaran a sus compañeros acompañados de ella, de su maestra, pasó un dibujo tras otro cuando algo llamó su atención, todos coincidían en dos cosas, habían pintado su pelo de color rojo y le habían dibujado en la cara una gran sonrisa. Empezó a fijarse más detenidamente y se dio cuenta de que no solo habían dibujado aquella sonrisa en su cara sino también en la de ellos.

La maestra corrió a buscar dibujos de cursos anteriores, los tenía todos guardados, empezó a mirarlos y en todos se repetían las mismas caras felices, entonces algo dentro de ella empezó a despertar, poco a poco iba notando unas hormiguitas en su estómago que la hacían sentirse muy inquieta, como si tuviera que hacer algo aunque todavía no sabía muy bien el qué.

Guardo los dibujos, terminó de recoger, cerró la clase con llave y se fue a casa, pero las hormiguitas seguían bailando en su estómago, algo de repente había empezado a crecer dentro de ella, algo muy bonito que sin embargo le hacía sentir unas enormes ganas de llorar.

Durante las vacaciones pensó mucho en sus niños, en todos los momentos que había vivido con ellos pero sobre todo no podía apartar de su cabeza aquellas caritas felices, la maestra se sentía un poco triste porque el curso siguiente cambiaba de niños y aunque seguirían en el mismo colegio y los vería crecer ya no estarían todos los días a su lado, entonces empezó a pensar en los niños que iban a entrar a su clase el curso siguiente, cómo serían y pensó que seguramente alguno de esos niños nuevos necesitaría que alguien dibujara una sonrisa en su carita y a ella le encantaba dibujar sonrisas, eso la animó un poco pero las hormiguitas no dejaban de bailar en su estómago.

En la cabeza de la maestra, que nunca dejaba de pensar empezó a crecer una idea, quería dibujar muchas sonrisas en las caritas de muchos niños pero por qué hacerlo solo con los niños que estaban cerca, en su barrio, en su ciudad por qué no hacerlo también con niños que vivían lejos de ella y entonces tomó una decisión, se iría a buscar más niños que necesitasen que alguien dibujara sonrisas en sus caras, iría todo lo lejos que fuese necesario, así que preparó una mochila y la cargó de ilusión, cariño y mucha alegría y se fue en busca de otros niños para intentar dibujar sonrisas en su caras y cuando tomó está decisión notó como en su estómago las hormiguitas habían dejado de bailar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario