Visitar los mercados de las dos poblaciones más cercanas a Talita Kumi es una prueba para los sentimientos y los sentidos. Allí se puede comprar y vender cualquier cosa, los niños se acompañan a sus padres mientras éstos en la calle intentan ganar algún quetzal, las caritas de estos niños dicen mucho, no juegan y no se mueven permanecen quietecitos con los ojos tristes y la mirada perdida.







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